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Rodillera de sujeción

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Pregunta Frecuentes

¿Me va a quitar el dolor?

No te vamos a prometer eso. Sería mentirte, y cualquiera que te lo prometa te está vendiendo humo.

Esto es una prenda de sujeción, no un tratamiento. Lo que hace es comprimir y sujetar la zona, que es lo que da esa sensación de que la rodilla va más firme cuando apoyas — al bajar un escalón, al levantarte del sofá, al estar de pie un rato largo.

Si tienes un problema de rodilla diagnosticado, háblalo con tu médico. Esto no sustituye nada de lo que él te diga.

¿Da calor? En verano no hay quien lleve nada en la pierna.

Es la queja clásica de las rodilleras de neopreno: son una lámina cerrada, no transpiran y a las dos horas es una sauna.

Ésta no es neopreno. Es tejido de punto, con canalillos verticales y una zona perforada sobre la rótula. El aire pasa porque hay huecos en el propio tejido, no porque lleve nada especial.

Aun así, es una prenda ceñida en verano y en Andalucía en agosto se nota. Quien te diga lo contrario no la ha llevado puesta.

¿Cuántas horas se puede llevar puesta?

Está pensada para llevarla durante el día, no para dormir. Por la noche se quita.

La recomendación práctica: aflójala cuando estés sentada un rato largo y apriétala cuando vayas a moverte. No hace falta llevarla al máximo ocho horas seguidas — de hecho no deberías.

Si notas hormigueo, la pierna dormida o la piel marcada, está demasiado apretada: aflójala. Con el dial es cuestión de dos segundos.

¿Aprieta detrás de la rodilla?

Esa es la parte más delicada de cualquier rodillera: el hueco de detrás es donde pasan los vasos y donde se acumula el tejido al doblar la pierna.

Aquí el apriete no está repartido por igual: el cordón tensa la cara de fuera, que es donde hace falta, y la zona de detrás queda con menos presión.

Y si aun así notas presión, aflojas el dial dos clics. Eso es lo que no puedes hacer con una elástica normal: o te vale como viene, o te la quitas.

 
 

La de la derecha ya la has probado

Casi todas las rodilleras elásticas son la de la derecha: un tubo de tela que aprieta igual siempre. Sirve los primeros días. Después se le baja al caminar, siente calor debajo y no hay cómo aflojarla sin quitársela. Los cuatro puntos de la izquierda son las cuatro razones por las que dejó de usarla.

El ajuste lo decides tú, no la talla

La mayoría de rodilleras vienen con un apriete fijo: o le sobra o le falta, y terminan guardadas. Esta la ajusta usted con el dial, con dos dedos, sin quitársela. La aprieta al levantarse y la afloja cuando se sienta.

No aprietas igual para andar que para sentarte

Las rodilleras normales tienen un solo apriete: el que la sujeta al caminar le molesta al sentarse, y termina quitándosela. Con el dial no. La aprieta con dos dedos antes de bajar las escaleras y la afloja al llegar al sillón, sin sacarse nada.

La talla no va por tu cuerpo, va por tu muslo

Aquí no sirve la talla de pantalón que usa. Se mide el muslo de la pierna que le molesta, 15 cm por encima de la rótula, de pie y con la cinta apoyada sin apretar. Si el número le queda entre dos tallas, lleve la mayor.